Este año me apetecen clásicos.
De nuevo me proongo leer Ulysses. Por lo menos el año pasado ya entró en casa. Y también pendiente, Doktor Faustus, de Thomas Mann. Y no diría que no a una relectura de La Montaña Mágica o Los Buddenbrook.
Y a continuación, una de rusos:
- La nueva traducción, directa del ruso, de Doctor Zhivago
- El Don Apacible, De Sholojov
- Una Saga Moscovita, de Vladimir Aksiónov
Sólo estas dos últimas suman, creo 3.000 páginas. Creo que este año va a ser de escasas, pero prolongadas, lecturas. Porque otro de mis propósitos es:
- Memorias de Ultratumba, de Chateaubriand, en la edición completa de Acantilado (unas 2.800 páginas)
- La novela de Ferrara, de Giorgio Bassani (otras 1.000)
- 2666, de Roberto Bolaño (1.200)
Y una de húngaros:
- Los Dukay, de Lajos Zilahy.
- Armonía celestial, de Péter Eszterhazy.
- The book of memories, de Peter Nádas.
Y en cuanto Libros del Asteroide publique la tercera parte, y llegue completa a la biblio, la trilogía de Miklos Banffy, a la que hace años que quiero echarle el guante.
Y de hispanoamericana:
También me espera alguna relectura, verbigracia El Túnel, de Ernesto Sábato, que me conducirá a Sobre héroes y tumbas (del mismo). Y quizá también relea Paradiso, de Lezama Lima, aunque la cubana que creo que sí caerá es El Siglo de las Luces, de Alejo Carpentier. Por descontado, no faltará El Sueño del Celta, la última de Vargas Llosa.
Y que no falten historia y biografías: Tolstoy, de A. N. Wilson; Peter the Great, de Robert K. Massie; Cataline la Grande, de Henri Troyat; Postguerra, de Tony Judt; Mi Siglo, de Aleksander Wat, o las memorias de Anna Larina.





