jueves, 3 de julio de 2014

Cuentos perdedores (4)





La dosis bimestral de chorradas.


El Anticristo (Versión 1)

1
El Anticristo ha llegado por fin a España. Hoy a las doce del mediodía, tras vuelo directo desde el Hades, ha aterrizado en Barajas el avión que transportaba a Satanás I. Da así comienzo la primera visita oficial a nuestro país por parte de un líder infernal.
El monarca fue recibido a pie del avión por el presidente del gobierno, que le dio la bienvenida en nombre del pueblo español. Se encontraban también en el acto el Ministro de Asuntos Exteriores, el de Defensa, el embajador del Averno en España, así como representantes de distintas confesiones religiosas.
A continuación, se escucharon los himnos nacionales de ambos países y se pasó revista a las tropas. La solemnidad del acto tuvo su contrapunto al final del mismo, cuando Satanás I departió de manera breve y desenfadada con la cabra del cuerpo de la legión.
Durante varias horas, y por medidas de seguridad, se interrumpieron todas las llegadas y salidas de vuelos y no se permitió al público el acceso al aeropuerto, que estaba acordonado y fuertemente protegido. Mientras tanto, en los alrededores tenían lugar enfrentamientos verbales entre integristas satánicos y grupos pro-pecado libre. Sin embargo, la amplia presencia policial ha impedido que se produzcan altercados.
Minutos más tarde, el presidente del gobierno y el soberano infernal partían en coche oficial en dirección a la Moncloa, con el fin de celebrar una primera reunión informal antes de dirigirse al Palacio de la Zarzuela, donde tendrá lugar un almuerzo privado con la Familia Real.
Se espera que esta tarde Satanás I y el presidente del gobierno convocarán una rueda de prensa conjunta en la que harán una primera valoración de esta histórica visita.
Míralos, qué contentos los dos juntos, dice la señora, que va y viene de la cocina a la mesa sin quitar ojo de la pantalla.
Ya, observa su marido.
A saber qué es lo que están cociendo esos dos.
Ya nos lo dirán.
Nada bueno, eso seguro, rezonga ella mientras retira los platos de la mesa.
Bueno, mujer, pero tendrán que reunirse, ¿no? A veces, hablando…
¡Qué hablando ni hablando!, se detiene de manera brusca, y se da la vuelta. Por un momento su marido teme que vaya a dejar caer la pila de platos. En su país tenía que haberse quedado ese…
Pero hombre, insiste él, los políticos tienen que hablar, ¿no? Si no hablan, ¿cómo van a arreglar las cosas?
¿Políticos? ¿Ese tío, un político? Cada vez más enfadada, deja los platos de nuevo en la mesa. Ése lo que es es un dictador. Mira cómo tiene a su gente, ahí ardiendo todo el día. 
Se oye abrirse una puerta. Una silueta oscura se acerca de manera ominosa por el pasillo y atraviesa el comedor pegado a la pared.
¿Y tú dónde vas, eh?
Por ahí, responde la silueta. Se detiene junto al aparador y coge el monedero. Lo abre y, tras sacar un par de billetes, lo deja abierto donde estaba y se dirige a la puerta.
¿Qué, no dices nada?
¿Qué pasa?, pregunta el marido sin apartar la vista del televisor.
Tu hijo, que se va sin decir nada.
El chico, efectivamente, sale y, sin ánimo siquiera para resoplar, cierra la puerta.
Mujer, déjalo al chico, que ya es mayor.

2
Concluye la primera jornada de la visita oficial de Satanás I a España. Conectamos con Marta Gallego, que se encuentra a las puertas del Hotel donde se aloja el monarca. Marta, ¿cómo ha transcurrido la jornada?
Hola, Julio. Pues la jornada se ha desarrollado de manera tranquila, en un ambiente cordial y distendido. Ahora mismo nos encontramos a las puertas del Hotel Ritz, donde está teniendo lugar una cena a la que asisten el presidente del gobierno español con todo su gabinete, el monarca y su séquito, así como algunos de los más importantes empresarios de ambos países.
Horas antes, tras el almuerzo privado en el Palacio de la Zarzuela, y ante una nube de periodistas, el presidente del gobierno y el monarca infernal han ofrecido una rueda de prensa donde han hecho balance de sus primeras impresiones.
Señor Presidente, ¿podría decirnos qué asuntos han tratado en la reunión?
Bien, como puede imaginarse, se ha tratado de una reunión informal donde hemos hecho un primer acercamiento de posturas. Será en los próximos días cuando habrá tiempo para tratar los asuntos con mayor profundidad, y siempre desde una posición de cooperación y buena voluntad.
Don Satanás, ¿qué impresión se lleva de su primer día en nuestro país?
Me llevo, queridos amigos, una impresión gratísima. He podido constatar, tras la reunión con el Presidente y la entrañable Familia Real, que son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan. Sinceramente, no podría encarar con mayor optimismo el trabajo que nos espera en los próximos días.
Señor Presidente, ¿qué acuerdos esperan alcanzar?
Es todavía demasiado pronto para hablar de ello, pero esperamos que se pueda llegar a acuerdos comerciales, culturales y de otra índole.
¿Han hablado ustedes de los ciudadanos españoles condenados en el infierno?
Muchas gracias por su atención, no hay más preguntas.
Así, Julio, de manera un tanto brusca, se daba por concluida la rueda de prensa.
Parece ser, Marta, que en lo que respecta a los condenados va a ser difícil acercar posturas.
Así es, Julio. Tenemos que recordar que éste es el asunto más complejo y delicado entre los dos países, y en el que hasta ahora el régimen de Satanás se ha negado a hacer ningún tipo de concesiones. Las cifras oficiales proporcionadas por el Averno hablan de aproximadamente 300 condenados, pero según organizaciones no gubernamentales estaríamos hablando de muchos más. Escuchamos a Darío Mínguez, portavoz de los anti-infernalistas.
Nosotros, desde Derecho al Pecado, queremos denunciar esta visita. Nos parece una vergüenza y una burla a la democracia que se reciba con honores de estado a quien es el responsable último de que en este momento haya decenas de miles de pecadores y pecadoras de nuestro país condenados a arder eternamente en un lago de fuego y azufre.
¡Qué horror!, no puede por menos de exclamar la señora. Decenas de miles, dice. ¡Y no me extrañaría que fueran más!
No sé, murmulla su marido.
Para mí que son más.
No sé.
¡Tú nunca sabes nada! ¿Es que te da igual toda esa gente? ¿Eh?
No me dan igual, pero algo habrán hecho, ¿no? Quiero decir, nadie les obligó a pecar.
¿Tú qué sabes si han pecado?, responde ella airada. ¿Eh? ¿Es que los has visto? Además, suponiendo que hayan pecado, ¿por eso tienen que pasarse toda la eternidad asándose?
Hombre, es lo que siempre se ha hecho.
Lo que siempre se ha hecho, repite con desdén que se convierte en una mueca de asco. Ahora no puede resistirse a emplear su arma más temible: ¡tú sí que eres lo que siempre se ha hecho!
Pero no te pongas así.
¿Qué no me ponga así? ¿Y cómo quieres que me ponga? ¿Y si fuera tu hijo? ¿Eh? Imagina que es tu hijo el que está ahí hirviendo en una caldera. ¡Qué! ¿También dirías algo habrá hecho?
¿Qué tiene que ver el chico?
Tú es que no te enteras de nada, hijo mío. Ay señor, qué cruz.

3
Esa misma noche, antes de irse a la cama, la señora abre, temerosa, la puerta del dormitorio de su hijo. El olor a lo que ella supone es marihuana la abofetea y le produce unas violentas arcadas. Mantiene la puerta abierta e intenta sacar hacia el pasillo, con exagerados gestos de la mano, ese aire viciado. Enciende la luz y, tapándose la nariz, entra en la habitación, se dirige a la ventana y la abre. Mira ahora alrededor. Detiene su atención en los pósters. ¿Son los de siempre? ¿No los habrá cambiado? Está convencida de que las sonrisas de aquellos cantantes son ahora más sarcásticas; sus posturas, más obscenas; las greñas, más apelmazadas; los tatuajes, más macabros; los piercings, más dolorosos. Siente un escalofrío. Observa que las guitarras parecen hachas y los micrófonos, falos; tiene la sensación de que desde la pared la amenazan con navajas, cadenas, agujas, sierras, instrumentos de tortura cuyo uso es incapaz de imaginar, y que a su agonía asistirán ese monstruo cadavérico, ese arlequín ensangrentado, ese grotesco fantoche maquillado como un payaso y... la palabra le recuerda el día en que llevó a su hijo al circo, un verano allí en el pueblo. Cómo se reía con los payasos, si hasta se hizo pipí encima. Y hace unos días, ¿o fue hace años? cuando se lo recordé, soltó aquel juramento que todavía se me ponen los pelos de punta. Dios mío, pero si ya no lo conozco.
Permanece pensativa unos segundos. Mira los cajones del escritorio, y ve que de alguno de ellos asoma ropa sucia. Se pregunta si debería lavársela, pero le da miedo lo que se pueda encontrar al abrirlo. Sale de la habitación y cierra la puerta con cuidado, como si su pequeño estuviera dentro durmiendo.


4
Segunda jornada de la visita oficial de Satanás I a España, con algunos incidentes sin mayor repercusión. Esta mañana, mientras el monarca visitaba el Santiago Bernabéu, se ha manifestado en las cercanías del estadio un numeroso grupo de detractores del régimen satánico para exigir la celebración de elecciones libres en el averno.
Míralos ahí, dice el señor. Con la pancarta.
En la pantalla del televisor se puede ver a Darío Mínguez sosteniendo junto a otras personas una pancarta que reza "Un pecador = un voto".
La señora permanece en silencio, y su marido la mira extrañado. Lleva toda el dia sin apenas decir nada.
Al final de la protesta se ha encendido una hoguera a la que los manifestantes han echado agua en repetidas ocasiones hasta apagarla por completo.
¡Le han echado agua!, dice el marido intentando reírse. Se siente incómodo ante el silencio de ella. Mira que echarle agua, ¿has visto cómo...?
Lo interrumpe el sonido del móvil que su mujer lleva colgado alrededor del cuello. Ella mira el número que llama y se precipita a responder.
En el trayecto que lo llevaba del Santiago Bernabéu a unos conocidos grandes almacenes, donde se dirigía a comprar productos gastronómicos típicos de la región.....
¡Baja eso que no oigo nada!, le grita fuera de sí a su marido.
Éste vuelve a sorprenderse, ahora ante la violencia del grito. Hace un enorme esfuerzo y consigue levantar dos centímetros el trasero. Tantea a ciegas el cojín en busca del mando a distancia.
... Satanás I ha roto el protocolo al hacer detener el coche oficial para bajarse y saludar a sus...
Ha encontrado el mando y se pone ahora a apretar todos los botones sin ton ni son.
¡Que lo bajes! ¿Qué?, grita ahora al teléfono, ¿que no vienes a dormir?
En la pantalla se suceden ahora brevísimas secuencias de dibujos animados, un partido de fútbol, un fantástico robot de cocina, una película con Tommy Lee Jones, un anuncio de patés, un documental sobre volcanes. El marido sigue apretando botones, incapaz de descifrar los números y códigos que aparecen superpuestos sobre las imágenes.
¿Y con quién estás? ¿EH? ¿Con quién estás?, se desgañita la señora.
Tras un paseo por dos docenas de canales sin hallar el botón del volumen, el marido consigue volver a las noticias, donde se ve a un grupo de integristas coreando el lema ¡Queré mos ver! ¡Alú ci fer!
¿Te guardo unas albóndigas?, le pregunta la señora a su hijo, pero éste ya ha colgado.

5
Ante su programa favorito, hoy se siente más tranquila. Ese hijo del demonio se va mañana a su país. Tres días dando la murga, con todo el país pendiente de lo que dice, lo que hace, sin hablar de otra cosa. Hasta su propia familia, parecía que les hubieran lavado el cerebro. Su hijo, prefiere no imaginar metido en qué, aún peor que de costumbre, y su marido, ¡haciendo preguntas y diciendo pues yo creo que esto y lo otro!, resulta que de repente tiene opiniones, que si Satanás, que si el infierno, que si acuerdos históricos. ¡Que se largue de una vez! Y hablando de irse, se pregunta a quién echarán a la calle en el concurso que está viendo. Espera que no sea a Javier. Si alguien se tiene que ir, que sea la otra, la...
Atención, interrumpimos la programación para informarles de una noticia de última hora, y en el tiempo que tarda en quedarse sin respiración, la señora apenas si es capaz de preguntarse qué habrá sucedido... mientras asistía a una corrida de toros en La Plaza de las Ventas… siente que las imágenes la han atado a un poste y que las palabras son ladrillos que le golpean la cabeza... datos por confirmar... empieza a llamar a gritos a su marido... situación todavía muy confusa... grita más y más fuerte... imágenes del presunto... se oyen los pasos de su marido... durante el cuarto toro de la tarde... que se acerca corriendo por el pasillo... el momento en que se levantaba para ovacionar al torero... oye que su marido le pregunta qué pasa... ¡míralo! ¡Tu hijo! ¡Tu hijo, que le ha metido un tiro al demonio! ¡Ay Señor pero qué has hecho hijo mío!



El Anticristo (versión 2) (work in progress)

Cuando el Anticristo llegó al país, se le recibió con gran pompa y circunstancia. Era su primera visita oficial y todo el mundo quería estar ahí para hacerse la foto con él. Mientras el presidente del gobierno y otras autoridades le estrechaban la mano al pie del avión, y a continuación se pasaba revista a las tropas, en los alrededores del aeropuerto tenían lugar enfrentamientos entre integristas satánicos y partidarios del pecado libre.
La señora García, que estaba viendo las noticias, no podía dejar de maldecir a aquella criatura infernal...
                                                                                      

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